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TEMA: LA POSTURA ERGUIDA Y LA MARCHA BÍPEDA

La forma de la columna con sus curvaturas junto con la pelvis, tanto en forma como en tamaño, nos indican la postura en que el sujeto camina. En el caso de los monos, poseen una columna sin las típicas curvaturas humanas, que le dan forma de S y el  ilion es muy largo comparado con el humano. Estas características son apropiadas para la marcha cuadrúpeda, con bipedismo ocasional, de los chimpancés.  Incluso, al mantener una postura erguida de manera ocasional, es decir, por breves períodos de tiempo se para en dos patas, posee potentes músculos en la nuca para mantener esta postura. También debemos considerar que el foramen magnum (agujero por donde pasa la médula) al no encontrase hacia la periferia dificulta mantener la cabeza erguida. En el hombre, este agujero está más hacia el medio, lo que permite que la cabeza se mantenga mirando hacia el frente y no hacia abajo. 

 

Imagen para ampliar: pelvis de monos comparada con la humana.

Ya en el Australopithecus africanus comenzamos a observar ciertos cambios el la forma y constitución de la pelvis y la columna vertebral.  La pelvis del Australopithecus africanus es semejante a la del HSS (Homo sapiens sapiens) , lo que sugiere que la columna vertebral se articula con la pelvis de manera similar al HSS. Los fósiles muestran que los largos huesos de la extremidad posterior de estos homínidos se aproximan a los de HSS, incluso el pie del Homo habilis es muy semejante al actual. Sin embargo la articulación de la cabeza sobre la columna vertebral no habría evolucionado del todo

En el Australopithecus africanus el desequilibrio es mucho menor y los músculos de la nuca no necesitan ser tan fuertes. Esta tendencia continúa durante el progreso que lleva hacia el  Homo erectus.
En la marcha bipedestre humana, cada pierna es impulsada hacia delante alternativamente, mientras que el peso lo soporta la pierna postural. En el paso bípedo hay un golpe de talón al comienzo de la fase postural y un impulso del dedo gordo al final. Durante la fase postural, el glúteo medio  se contra para asegurar la pelvis en el momento que esta asume el peso de ese lado, y también para favorecer su rotación y aumentar así la longitud de la zancada. Este modo de caminar es una de las maneras más eficaces de moverse en el suelo. Este tipo de marcha ha producido cambios anatómicos importantes: 
  • Alargamiento de la extremidad inferior
  • Acortamiento y ensanchamiento de la pelvis.
  • Ajuste de la musculatura de la cadera, donde los glúteos máximos asumen la función de extensión de la cadera en vez de los glúteos medios y mínimos.
  • Transformación considerable del pie
  • Curvatura hacia delante de la columna vertebral en la región lumbar.
  • Rotación hacia delante de la porción ilíaca de la pelvis para que el peso corporal se desplace directamente al acetábulo y al fémur

 

LAS HUELLAS DE LAETOLI

La  marcha erguida y bípeda de los primeros homínidos no sólo pudo deducirse de los restos óseos hallados sino que se han descubierto las huellas que dejaron en África hace millones de años por un grupo de Autralopithecus.  Estas huellas fueron descubiertas en Laetoli, en el norte de Tanzania. Fueron fechadas por el método de K-Ar y arrojaron una antigüedad entre 3,6 a 3,7 millones de años.
 Estos registros fósiles sólo pueden producirse en condiciones metereológicas especiales, como erupciones volcánicas. Se piensa que primero cayeron varios centímetros de ceniza volcánica, compuesta por glóbulos de lava de carbonatita de sodio y melitita. Luego se produjo la huella del pie sobre la toba, que se solidificó rápidamente como consecuencia de una solución de carbonatos solubles provocada por la lluvia, los cuales cristalizaron en pocas horas bajo el calor del sol. Más tarde, una segunda erupción volcánica protegió estas huellas impresas en toba de la erosión y del desgaste durante millones de años.

 

imagen para ampliar. Huellas de Laetoli donde se observan los tipos de pisadas y las distribuciones de las mismas

El estudio detallado de estas huellas revelan un marcha bipedestre con una colocación normal del pie derecho e izquierdo y con unos dedos gordos parecidos a los de los humanos. La zancada corresponde a homínidos con una altura de 1,43 cm a 1,52 cm para los dos individuos más grandes. Un rasgo interesante es que uno de los individuos más grandes seguía al otro colocando los pies exactamente en las huellas del precedente. El tercer individuo era más pequeño y caminaba a la izquierda, siguiendo la marcha ligeramente sinuosa, lo que indica que era llevado de la mano.

            Estas huellas revelan una "relación humana", un cierto comportamiento grupal, ya que iban juntos llevando al individuo más pequeño de la mano.

         

  No sólo es necesario la transformación del esqueleta para que una especie pueda cambiar su tipo de marcha. Los músculos, tendones y ligamentos se reacomodan y cambian junto con los huesos. De esta manera, junto a la evolución del esqueleto se habría producido un cambio en los músculos de las extremidades, sobre todo en los que rodean la articulación de la cadera. En contraste con el simio, los músculos de la cadera y los glúteos medio y mínimo estabilizan la cadera durante la marcha y limitan su balanceo con los movimientos de flexores y extensores. La función de extensor de la cadera es asumida en el humano por un glúteo máximo considerablemente mayor. Las inserciones musculares en la pelvis del A. Africanus confirman que ya se había llevado a cabo parcialmente este cambio en el músculo.

         Pero, es sabido, que los músculos dependen para su movimiento de las órdenes que reciban del sistema nervioso, por lo cual éste también debió haber sufrido cambios importantes.  De esta manera, el paso del cuadrupedestrismo al bipedestrismo debe haber requerido un rediseño del sistema nervioso, pero nuestro conocimiento sobre la maquinaria neuronal implicada en la postura bípeda es limitada debido a que no se conservan momificados los restos de sistema nervioso,  como  cerebro, de estos homínidos por la antigüedad y las condiciones climáticas que no han posibilitado la momificación

 

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